Útero, segundo corazón

Nuestro útero, así como nuestros órganos sexuales, contienen todas nuestras memorias y experiencias creativas, sexuales, de nuestras relaciones y de nuestra esencia de mujer.

Es nuestro segundo corazón o centro de poder de la energía femenina física, mental, emocional y espiritual. A partir de él generamos vida y gestamos nuestros deseos y proyectos, y que alineadas a ellos, potencian nuestra autoestima, desarrollo y evolución como mujeres.

El útero es nuestra primera casa y la conexión con mamá, símboliza protección, contención y nutrición interna.

Mes a mes funciona como nuestro motor de vida, donde residen nuestros sueños, ideas y amor, así como también nuestros miedos y dolores provenientes de sentimientos de desvalorización, abuso, culpa o vergüenza, relacionada a nuestra sexualidad y el ser mujer, y que podrían verse reflejados en estres, depresión, baja autoestima, sensación de no merecimiento, falta de deseo sexual, rechazo de ser mujer, rechazo de la sexualidad, trastornos menstruales, síndrome pre mentrual, quistes, miomas, infección vaginal, histerectomía, ovarios poliquísticos, infertilidad, cancer de mamás, entre otras cosas.

Aprendimos a sentirnos culpables o reprimir nuestra ciclicidad, desconectandonos de nuestro cuerpo, avergonzandonos al hablar de nuestra sexualidad o menstruación, rechazando la forma de ser de otras mujeres, sintiendo culpa de ser nosotras mismas y de disfrutar.

Sin embargo, es esta misma la que nos guía a conocer, aceptar y recuperar la naturaleza completa de ser mujeres: únicas, auténticas, que conocen y valoran sus talentos, que conocen su cuerpo y gestionan sus emociones, que fluyen, sienten, disfrutan y se permiten evolucionar.

Volver a conectar con nuestro útero, es volver a conectar con nuestra historia, es sanar, soltar y vaciar para volver a conectar y llenar con placer, alegría, intuición, sensibilidad, sabiduría, autoestima, seguridad y verdadero amor, principalmente por nosotras mismas, y en consecuencia por la vida y los demás.

CONECTANDO CON NUESTRO ÚTERO Y CICLO MENSTRUAL

Aquí te detallo un amplio listado de acciones que nos llevarán a modificar las creencias que tenemos sobre nosotras mismas, el ciclo menstrual y nuestra sexualidad, acciones que nos ayudarán a conocer mejor nuestro cuerpo y emociones, y que puedes ir incorporando a tu rutina de forma paulatina. Elige algunas de ellas y luego ve incorporando otras, no te exijas, la idea es ir poco a poco re aprendiendo a relacionarnos con nosotras mismas desde la aceptación, autocuidado y amor propio.

Si no tienes ciclo menstrual, recuerda que nuestro ciclo interno permanece y puedes volver a reconectar con él, indistintamente de tu condición de salud o edad.

  • Evalúa la posibilidad de cambiar las toallitas y tampones por la copita mentrual, ya que así podrás conocer tu sangre e ir modificando tus propias creencias negativas sobre ella.
  • Si tomas anticonceptivos hormonales evalúa usar otro tipo de métodos de anticoncepción no hormonales como el DIU de cobre, preservativo, diafragma, seguimiento del flujo cervical y temperatura basal, entre otros, ya que así no intervienes en tu ciclo menstrual (en este punto asesórate por un especialista de acuerdo a tu contexto personal y necesidades).
  • Comienza a familiarizarte con las distintas fases del ciclo menstrual realizando un mandala lunar o registrando en un cuaderno cada semana como te sientes en los diversos aspectos de tu vida. De esta forma irás comprendiendo que el ciclo mentrual tiene una función evolutiva, además de reproductiva, y que si lo comprendemos de forma positiva nos acerca hacia nuestros propósitos de vida. En caso de que no menstrúes, guíate por las fases de la luna y la influencia que ejercen ellas en ti.
  • Comienza a ver tus síntomas físicos como un llamado de alerta que hace tu cuerpo para que vuelvas a tomar conciencia de ti y lo que te sucede internamente, para observar tus pensamientos y emociones, que cuando no le damos la atención correspondiente, ellos terminan por enfermarnos.
  • Comienza a mirarte al espejo dejando de lado la crítica y la exigencia. Obsérvate con cariño, comprensión y amor, aceptando tu cuerpo y su historia, porque de seguro tu cuerpo es el reflejo de todo lo que tienes para contar.
  • Conecta con tu cuerpo, disfrute y sensualidad al bailar, mueve principalmente tus caderas y piso pélvico. Puedes elegir una música sensual, afro, danza del vientre, samba o la que a ti te haga sentido en la reconexión con tu cuerpo y placer de ser mujer.
  • Conoce tu cuerpo, tus pechos y tu vagina, practica el autoplacer sin culpas, reconoce que es lo que te gusta y disfrutas, así como lo que te incomoda. Si te animas puedes incluir juguetes sexuales, comenzando por lo que a ti te acomode, si te incomoda o da vergüenza ve a tu tiempo, averigua lugares, para que sirven, precio, calidad y cuando te sientas preparada hazlo, todo debe ser al ritmo que cada una lo sienta necesario.
  • Realiza ejercicios de suelo pélvico, estos nos ayudan a soltar nuestros músculos cuando están tensos o contraídos, además de ayudarnos a tomar conciencia de nuestro cuerpo y acercarnos más al placer.
  • Realiza caminatas al aire libre, baños de tina, meditación o cualquier ritual que ayude a desconectarnos del acelerado tiempo exterior, que cuando comiences a reconocer las fases del ciclo menstrual, te darás cuenta que nuestros tiempos internos no siempre se adaptan a lo que el mundo espera de nosotras.
  • Permítete los días de sangrado descansar, es una fase de recogimiento y renovación, que nos permite volver con un gran impulso, seguridad y entusiasmo a realizar nuestras tareas y vida diaria. Si no menstrúas, esta fase de descanso corresponde a la luna nueva. Descarga tu calendario lunar.
  • Comienza a llamar al ciclo menstrual, las partes de tu cuerpo y dolores por su nombre: menstruación, vagina, dolores de útero, etc.
  • Toma conciencia de tus sueños, si es posible anótalos, sobre todo en la fase menstrual, ya que ellos nos dan mucha información sobre nuestros miedos e inseguridades.
  • Escribir tus pensamientos y emociones es una buena forma de expresar y soltar lo que no te permite avanzar. No necesitas volver a leerlo ni compartirlo, simplemente es una forma de sacar el exceso de pensamientos de tu cabeza y hacer más conciencia de lo que lo que te pasa al ir observándolo.
  • Desarrolla tu lado creativo, no necesariamente artístico. La creatividad e imaginación está en cada cosa que hacemos. Darle tu toque e individualidad a lo que haces es una forma de ir conectando con tus talentos, eso que disfrutas, amas y que además te sale natural de hacer.
  • Permitete no poder con todo, tu fragilidad y vulnerabilidad también son parte de ser mujer. Llora, patalea y rabea, pero intenta aprender de aquello que te pasa, para que esas emociones sean guías en tu desarrollo personal y no quienes boicotean tu evolución.
  • Haz memoria de cómo fue tu primera menstruación, qué pensaba tu familia y tu entorno al respecto y que creencias adquiriste sobre ser mujer y menstruar.
  • Se fiel a ti misma, a tus deseo y sueños, cuestiona todo lo que dejas de hacer por ti, por cumplir a los demás.
  • Pregúntate qué significa para ti ser mujer, cómo son las mujeres de tu familia, qué es para ti la sensualidad y sexualidad, así como para tu entorno, que es para ti menstruar, qué te enseñaron sobre tu cuerpo, sexualidad y menstruación. Hazte todas las preguntas que sean necesarias para poder liberarte de esas creencias que limitan tu desarrollo personal.
  • Observa como te relacionas con tu cuerpo, como este reacciona cuando estás con otra persona íntimamente, ¿lo disfrutas, te asusta, te avergüenza, te duele?
  • Pregúntate que traumas, dolores, frustraciones y decepciones cargas en tu útero. Acéptalos, vívelos, compréndelos, tomando conciencia de que han venido a enseñarte, para luego dejarlos ir. En caso de que ya no cuentes con él físicamente, conecta con su energía, visualízalo y siéntelo como si estuviera ahí.
  • Confía más en ti, quiérete, ámate y respétate por sobre todas las cosas. No te obligues a nada que no quieras y aprende a decir NO.
  • Sueltate, relájate y permítete ser quien realmente eres y no lo que creías debías ser.
  • Perdona y perdónate más.
  • Realiza visualizaciones que te inviten a conectar con tu útero.
  • Si te animas, hay quienes diluyen su sangre en agua y la vierten en el jardín a modo de ofrenda y conexión con la Tierra. Por otro lado también hay mujeres que practican sangrado libre y las que realizan arte menstrual, distintas formas de relacionarnos de forma positiva con nuestra sangre. Busca la que a ti te acomode, y nunca te sientas obligada a hacer nada que no quieras o no te sientas preparada, todo tiene su tiempo.
  • Agradece en cada ciclo mentrual (o lunar) tus experiencias y aprendizajes, deja ir lo que cumplió su ciclo, para recibir todo lo nuevo que quieras llegue a tu vida.
  • Infórmate, cuestiona, averigua, curiosea y pregunta, es la única forma de recuperar nuestros ciclos y ser mujeres sin culpas, vergüenza ni tabúes. Existen muchas más formas, métodos y procesos de reconexión con la totalidad de ser mujer, quédate con lo que te haga sentido a ti.
  • Y lo último y más importante: realiza este proceso de forma amorosa contigo, con tiempo y sin exigencias, el proceso de autoconocimiento femenino es un camino con inicio, pero sin fin. Cada ciclo te dará nuevos desafíos, respuestas y cosas por las que agradecer, cada ciclo te acercará un poco más a la alegría, goce, disfrute y placer de ser mujer.

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